Para los que quieren
la vuelta del Servicio Militar Obligatorio
Por Jorge Roberto
Beghé.
Para razonar sobre el tema, empezaré por hacer algunas
preguntas: ¿Considera que sus hijos deberían cambiar, a los 18 años, la opción
por capacitarse intelectualmente para afrontar la vida o prefiere que dedique
ese tiempo en aprender a matar?¿Creen ustedes realmente que la juventud que no
tiene una expectativa de vida concreta o que vislumbra su futuro participando
en una sociedad con justicia social, le aportará algún beneficio el ser
humillado, despersonalizado y/o estar sometido a los deseos de un militar, sin
ningún derecho que respalde su condición de ser humano?¿Creen ustedes que los
militares, personas entrenadas para matar, pueden tener algún tipo de idoneidad,
para transmitir valores a jóvenes que aún no han ingresado en la etapa
adulta?¿Podrán los militares formar sujetos críticos con capacidad de discernir
su papel en un sistema democrático?
Me atrevo a responder por los padres conscientes de la Era
en que vivimos.
Aunque neguemos la posibilidad de un conflicto armado, este
puede llegar a existir. ¿Pero es esto lo que mueve a los que impulsan este
retroceso democrático?
No. El cacareo forma parte de una excusa para reivindicar el
papel de los militares en nuestra sociedad. Forma parte de la falacia que se
predica de que cuando existía el SMO (Servicio Militar Obligatorio) no había
inseguridad o que a los pibes se les enseñaba disciplina y respeto. Mentiras
.Es cierto que muchos jóvenes encontraron en el SMO una salida de la miseria,
pero también es cierto que muchos aprendieron a robar, a naturalizar las
conductas injustas, a sufrir humillaciones que los convirtieron en resentidos
sociales y por sobre todo a matar, a matar al “enemigo” y quién era el
“enemigo”, lo decidía “el Superior”.
La experiencia nos mostró que el militar, por la estructura
misma de la Corporación, no tiene vocación democrática, por ende, no puede
formar un sujeto democrático, crítico y solidario.
En todo caso, la Corporación Militar, debería nutrir sus
filas con el voluntarismo. El tema de la “juventud perdida” que delinque se
podría resolver con políticas sociales más firmes y efectivas. Con una
Educación Popular seria, con una cadena de oportunidades que devuelva al niño y
al adolecente la capacidad de soñar con un futuro mejor, que no sea el rapero
mix de artista y delincuente importado, el espejo en el cual reflejarse, ni la
chica de programa de la frulandula, que lucra con su cuerpo, mientras está al
acecho de conseguirse “graduar” como mediática o “botinera famosa”.
Es cierto que nuestra sociedad tiene sus valores
subvertidos, pero justamente fueron los militares junto a las corporaciones
civiles que idearon el terrorismo de estado, usando a los colimbas para su
trabajos sucios, los que subvirtieron los valores de nuestra sociedad.”El que
no llora no mama y el que no afana es un gil”. Eso es lo que hacen, los
políticos, que advenedizamente impulsan la vuelta del SMO. Lloran y afanan. Es
eso lo único que les pueden enseñar a nuestros jóvenes. Además de APRENDER A
MATAR.

